Poesía y Trabajo (Por Keki)

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Todo al que se le pregunte tiene su propio concepto sobre el trabajo. Desde los personal´s trainers hasta Carlitos Marx; desde los kiosqueros hasta los empleados públicos. Varios pensadores argenti-nos intentaron bosquejar sus teorías al respecto, como por ejemplo Minguito: “Trabajás, te cansás, ¿qué ganás?”; o Facundo Cabral: “Mirá si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas. Además, quien no ama su trabajo, aunque trabaje todo el día es un desocupado.”
Ya en la biblia, best-seller mundial antes de las novelas del “Código Davinchi” y “el combustible es-piritual 1 y 2” de Ari Paluch, en Génesis 3:17 dice: “Ahora por tu culpa la tierra estará bajo maldición, pues le hiciste caso a tu esposa y comiste del árbol del que te prohibí comer. Por eso, mientras tengas vida, te costará mucho trabajo obtener de la tierra tu alimento”. Entiende al trabajo como una especie de castigo divino. Si no hubiéramos comido esa manzana capaz que todos estaríamos haciendo otra cosa, bailando y cantando todo el día, jugando al fobal en el Edén, hippiándola o haciendo pulseritas de macramé.

La cosa es que el escritor y el poeta son seres diferentes ya desde lo laboral. El escritor es más bien un mula de carga entrenada. Puede ponerse a determinada hora frente a su hoja en blanco y nacerán sus textos marcados con la metodología que aprendió en la facu: investigación, “analización”, conclu-sión y redacción, que pueden producir un “peyper” o una tesis que no leerán ni sus cuñados.
En cambio, el poeta no puede escribir por encargo, ni por compromiso, ni por negocios. Al poeta sólo con tiempo libre le brotan las alas. Lo que no saben es que el poeta está trabajando todo el tiempo. A su modo, busca en la experiencia y todo lo puede demoler, como así también hacer renacer. Si el poeta trabaja todo el día en una ferretería: “la poesía huirá de ti porque no la mereces”. Sí te has convertido en un esclavo, la esencia de la poesía te abandonará.
Antonio di Benedetto, escribió: “para cambiar de vida, primero tengo que cambiar de oficio. Porque soy mi oficio” tal vez escribió una de las recetas más importantes para el pichón que no se anima a dar el primer salto, o para aquél que duda y no acepta su destino poético. O tal vez presenta una contratesis a eso que se pregunta cuando se inicia una conversación (después de quejarse del clima): ¿de qué trabajas? ¿Acaso el trabajo de todos habla de nosotros? ¿O más bien deberíamos preguntar qué hacemos con nuestros tiempos de libertad? Eso sí debería hablar de nuestro cacho humano.

RESISTENCIA
La tarde pidiendo amor,
para niños astillados
en la vía del subdesarrollo.

Tantear la noche
a gotas de ausencia
sembrando presente
lo perdido.

Para amanecer
tentado de Utopías,
como una flor nacida del cansancio.

Ramiro Rodriguez Moyano

LA DISTANCIA
Un río
Un mar
Dos casas
Tres perros
4 cuñados
Se separan y ambos se mudan de barrio.
Queda la distancia.
Se mudan para no pisar el jardín de las flores que dejó el amor.
Porque el amor nunca deja de ser
(Corintios 13:08).
Keki
PENSAMIENTOS PENDULARES DE UN POETA INCONCLUSO
Un espanto un dolor una sombra
un reloj parado en el tiempo
un equilibrio irrenunciable
un esclavo enterrado por cuervos
una princesa calva que pregunta
a un lago sin reflejos viejo y ciego
que ahogado de consejos cae seco
un hombre que sonríe y mira el piso
un hombre llora y sólo mira el cielo
un colchonero no encuentra sus ahorros
y deslana sus obras como un artista loco
una silla que se sienta tan cansada
una pesadilla sigilosa que se acuesta en la cama
un mono fóbico a la altura aburrido pelado y vergonzoso
un calabozo enjaulado en el vacío
un anciano que jura haber nacido
un horario que nunca llega a tiempo
un profesor su lengua viola un texto.

Así están mis ideas.
Pendiendo de un hilo de baba.
Por esa bola de espejos a la que llaman Mundo.

Julián Di Silvestro

PSIQUE SIN CUERPO
Mirábase las manos tratando de reconocerse
en su específica digitalidad.
No se sentía dueño de sí mismo, de su cuerpo,
mucho menos de lo que lo rodeaba cotidianamente.
Irreconocible era todo desde que decidió, involuntariamente,
sumergirse en las cenagosas
oscuridades del espíritu.

El alma puede ser hermosa y brillante,
u oscura y tenebrosa.
Y él no había hecho más que tornarla espan-tosa.
Iván Ponte

SONRÍE

En la tierra de los pasos
me subí a un tren.
En la alfombra de las luces
me puse a cantar.
Con el humo de los asados
logré respirar.
Con el ruido de un parlante
logré descansar.
Frente a una estática pantalla
pude viajar.
Cada vez que me corrí del rumbo
pude regresar.
Y aunque llueva fuerte, me moje, me enfríe
y me enferme
puedo sonreír.

Gabriel Israel Cabral

RETORNO
El sol sin su brillo ya no ciega
El rocío ya no dibuja caminos en las paredes,
Y el viento ya no hace bailar a las ramas,
Ni las lágrimas mojan ya…
Se han robado el amor
Se lo llevaron al infinito.
Lo dejaron ahí, retorcido de dolor.
Hambriento de pasión.
Habrá que revelarse en tu interior
Para tener al infinito a la vuelta de tu alma.
Florece de la sangre,
La furia descarga su ardor.
El grito hace que desaparezcan los susurros.
Desde las entrañas se vuelve a nacer,
Para que los colores dejen de ser negros.
Y ahí estarás abrazándome, con tus brazos lle-nos de sol.
Bailando junto al viento.
Besando mi retornado Amor.

Diego Barone

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