La verdad oculta del 24

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Hay miles de historias que contar cada vez que se acerca un 24 de marzo.
Las abuelas… Las madres… Historias familiares cercanas… Nietos recuperados… etc, etc.
Hoy, tan cerca de conmemorar 40 años de ese espantoso día que dio lugar a la más sanguinaria de las dictaduras, nos encontramos en un con-texto político y social difícil de imaginar poco tiempo atrás, muy poco tiempo atrás.
La derecha (de las más recalcitrantes) ha ganado en las urnas legítimamente, en apenas tres me-ses ha enterrado las promesas de campaña que la llevó al sillón de Rivadavia. Los comunes, los invisibles, ya empiezan a sufrir las medidas eco-nómicas y sociales tomadas por el Presidente y “el mejor equipo de los últimos 50 años” que ha-cen perder los derechos logrados con mucho su-frimiento del común de la sociedad.
No sabemos realmente como puede terminar esto. Ponderamos la paz social por encima de todo, aunque a este ritmo es difícil vaticinar un próspero futuro.
Mientras tanto, el primer Presidente negro de la historia de los EE UU, el nobel de la paz, Barak Obama, nos visitará en el transcurso de este mes. Hasta aquí, es un relato cuasi periodístico de quién escribe. Una historia común en un país con-flictivo como el nuestro.

Pero no puedo dejar de pensar en los por qué de distintos hechos sucedidos últimamente que me han llamado la atención:
De repente el protocolo de seguridad creado por la multifacética Pato, no es implementado en las marchas y piquetes que se han realizado desde su creación.
De repente el Presidente, que no había querido recibir a la Gran Estela, la recibió a ella y su co-mitiva (llena de reclamos) de apuro en una tarde calurosa pero tan fría como los ojos del Ingeniero.
Ante la llegada del Presidente Hollande (falso cultor de los DDHH), Mauri se dio una vuelta por la ex Esma para sacarse la foto que reclamaba el francés.
Callaron a Lopérfido después de sus cuestiona-mientos al número de desaparecidos en la dicta-dura de los setentas.
Ahora, dicen, le solicitará al bombardero de Oc-cidente la apertura de documentos secretos de nuestra última dictadura… quién sabe para qué.
Pero saben qué? Aunque a la mona la vistan de seda, mona queda…(por más que la vista Ju-liana).
Antes Lugo, ahora Lula y en abril Cristina. De eso se trata la visita del Bombardero.
No podemos dejar de ver la provocación de visitar tar el país, justo en esta fecha tan hiriente para el Pueblo Argentino. No podemos dejar de entender el por qué de las (apuradas y evidentes) medidas de nuestro Presidente. No podemos dejar de ver las detenciones ilegales a manifestantes. No po-demos dejar de ver que las bombas y el terror que utilizaron en los 50 y en los 70, ahora se transfor-maron en “la justicia independiente” con domicilio en Comodoro Py.
Estará fuerte la foto de Mauri y Obama en los dia-rios adictos, hablarán de DD HH, de cómo cola-boraremos en la entrada al ex ALCA, las revistas hablarán de cómo se vistió Juliana, y bla bla…
Pero lo que no te van a contar es como desde el 10 de diciembre del 2015 nos gobierna La Emba-jada. Como tampoco nos contaron qué era lo que iban hacer una vez ganada la elección.
Nosotros, los que queremos contar historias de cómo las madres y abuelas recuperan identida-des solo con amor y perseverancia, estaremos con nuestras banderas en la Plaza. Quizás no es-taremos tan contentos como en los últimos 24 de marzo, pero de algo estoy seguro, somos mucho más dignos que la provocación y la mentira insta-lada. Somos militantes de la verdad y la memoria y gritaremos más fuerte que nunca…

30000 COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS PRESENTES!!! AHORA Y SIEMPRE

 

 

Diego Barone