Un gordo con aguante

Estas líneas serán una mínima aproximación para conocer a John William Cooke. La transcripción de la carta difundida por el Gral. JD Perón con posterioridad al derrocamiento de su gobierno en el año 1955 dimen-siona la magnitud de esta figura central del Peronismo y del Nacionalismo Popular en la Argentina. Cooke fue actor principal de la bancada peronista en el Parla-mento entre el año 1946 a 1951( y el diputado más jo-ven hasta ese momento de la historia Argentina), donde se aprueban una batería de leyes políticas, so-ciales y económicas que cambiarán para siempre la historia de la Argentina y cuya reacción oligárquica dará lugar al inicio del ataque más sangriento que los sectores conservadores impulsaron hacia el pueblo humilde y trabajador. Odio al que “el bebe” describió tan magistralmente en su frase “el Peronismo es el he-cho maldito del país Burgués”. La genealogía del gori-lismo puede encontrar su fecha fundacional con el bombardeo a plaza de mayo; bombardeo que encontró a Cooke con una 45 y tres cargadores en la Plaza de Mayo intentando defender con su propia vida la revolu-ción social peronista. El bebe fue un claro ejemplo de teoría y acción. Una rara especie que pudo transitar el ejercicio de pensar, con la valentía del decir y el com-promiso del hacer, sin estar eximido de las contradic-ciones propias de todo ser humano, pero con un con-junto de valores inquebrantables que sirvieron para apuntalar la dimensión ética de su actividad política. La idea de lealtad tiene en Cooke su exponente más acabado. Lealtad no es sumisión ni complacencia; leal-tad, siempre, a las ideas y a las personas que fiel-mente las representen. Para Cooke nunca hubo nada antes que la patria.
Cooke, a base de lealtad, compromiso e inteligencia, fue uno de los pocos hombres que pudo intercambiar con el jefe del movimiento posiciones sobre diferentes alternativas tácticas y estratégicas de la denominada Resistencia peronista. Perón vio en Cooke, en caso desu desaparición física, a un potencial continuador del proyecto político que encarnaba en su persona. Quizás
este sea uno de los motivos principales por los que su figura fue silenciada o bastardeada por diferentes co-rrientes dentro del movimiento Peronista. Por sus críti-cas a la burocracia político sindical, al incipiente pe-jotismo pos-fusiladora, o a la traición de aquella línea blanda que negociaba con la dictadura y proyectaba un Peronismo sin Perón. A la luz de este tiempo su figura y su legado se magnifican. Su antiimperialismo radical, su concepción de la soberanía cultural como madre de todas las batallas, su visión sobre el papel fundamental de los trabajadores en el proceso descolonizador de nuestro país, su trabajo por alcanzar un latinoamerica-nismo auténtico y programático, y tantas otras posicio-nes que dejó establecidas, dimensionan su figura. Su pluma filosa, su mirada historicista para comprender el presente, su agudísima capacidad de describir la reali-dad de esta Nación, han quedado como fuente de con-sulta para la comprensión de nuestro tiempo e inspira-ción militante hacia el futuro.
Es mi intención en estas líneas abordar algunas ideas desarrolladas por Cooke, y que pueden servir para re-flexionar acerca de estos últimos 12 años en el país, así como para pensar las acciones que el campo po-pular deberá afrontar en estos años venideros, para poder recuperar su iniciativa política y junto a ella, re-cuperar el vínculo de los dirigentes con su Pueblo.
Decía Cooke:
"No hay liberación sin el peronismo pero el pero-nismo solo no puede hacer la liberación". La bús-queda de la transversalidad, de la concertación, la apertura hacia una concordancia del campo Nacional y Popular que no se agote en el Partido Justicialista, es muestra clara de un intento por ampliar una corriente auténticamente Nacional y Popular. Néstor Kirchner en vida fue un promotor incansable de espacios de concertación y pluralidad. El Peronismo es fundamental pero insuficiente. En tiempos de sangrado interno,sería bueno volver a reconocernos por un horizonte compartido.
"Cuando usted ya no esté, ¿qué significará ser pe-ronista?" Está frase adelanta tristemente el periodo más sangriento de nuestra historia como Nación. Las ambigüedades propias de una experiencia policlasista permitió, mientras vivía Perón, mantenerse en una tensa convivencia bajo el abrazo contenedor del líder. Esta frase de Cooke es consecuencia de presenciar las internas feroces alrededor de la figura de Perón. Intentó, sin intermediarios, persuadir a Perón de aban-donar la conducción pendular de un movimiento poli-clasista para acentuar sus rasgos revolucionarios. Co-oke creía imposible volver a replicar la alianza del 46. Podríamos decir que al día de hoy, el peronómetro si-gue siendo un aparato de medición fantasioso antes que nada, e ineficaz, dado que no logra establecer cuá-les serían las verdaderas variables que configuren el peronismo. Posiblemente su auténtica imagen no pueda rastrearse exclusivamente en las experiencias de gobierno, sino que su rasgo distintivo ha pasado a ser un sentimiento de fuerte arraigo popular. Diría Co-oke que el Peronismo fue “el más alto nivel de concien-cia al que llegó la clase trabajadora argentina”. Res-pecto a la falsa antinomia Peronismo vs izquierda na-cional, el Bebe nos decía:
"En 1945... El peronismo fue el movimiento que surgió y triunfó contra todos los partidos, que hizo saltar el esquema de los partidos repartiéndose el poder político. No es que la izquierda hacía crisis; es que era una parte de la superestructura política del imperialismo y saltó junto con los demás peda-zos de esa superestructura... El movimiento popu-lar que atacó a la oligarquía y al imperialismo pasó a ser la izquierda por cuanto representaba las fuer-zas del progreso nacional y de la independencia del extranjero. Fue una situación revolucionaria, donde los esquemas teóricos no servían. Faltaba una Izquierda Nacional y ese papel pasó a ocuparlo el peronismo, aunque sin definirse como tal."
Cooke entiende que el movimiento obrero organizado es, como siempre lo dijo Perón, la columna vertebral del movimiento. Y esa condición no era consecuencia de conocimientos teóricos, preparación técnica o ca-pacidades intelectuales; debía ser la conducción natu-ral por ser el actor protagónico por excelencia de la Re-volución social que el Peronismo se ha propuesto como agenda política a lo largo de su existencia. Así lo manifestaba Cooke:
“El Peronismo es el hecho maldito del país bur-gués y que aunque se trate de un movimiento poli-clasista es la clase trabajadora la que lo debe con-ducir”.
Para finalizar dejo algunas reflexiones lúcidas precisas y concretas de este grandísimo Patriota que fue el Bebe Cooke. Cada una de sus posiciones políticas re-afirma los pilares doctrinarios del peronismo. En estostiempos de desconsuelo político, vale la pena rescatar a este pensador y militante, que como pocos, mantuvo la coherencia y la valentía de pensar, decir y hacer se-gún indicaban las necesidades de su pueblo humilde y trabajador. En tiempos de políticos edulcorados, posi-ciones ambivalentes y especulaciones a granel, vale la pena rescatar el legado de una figura central en la pri-mera, por ende fundante y medular, experiencia Pero-nista. Y sobre todo, la expresión más genuina de lo que denominamos la resistencia Peronista.

"Un clima de rebeldías individuales puede durar in-definidamente. Solamente cuando la rebeldía está coordinada y encausada en un movimiento de libe-ración, adquiere la eficacia necesaria para luchar con éxito".
“Nosotros no nos integramos al peronismo, el pe-ronismo no es un club o un partido burgués al que uno puede afiliarse, el peronismo es fundamental-mente una experiencia de nuestro pueblo y lo que nosotros hacemos ahora es descubrir que siempre habíamos estado integrados a ella, en el sentido que está integrado a la experiencia de su pueblo todo hombre que se identifica con los intereses de los más humildes”
"El único nacionalismo auténtico es el que busque liberarnos de la servidumbre real: ése es el nacio-nalismo de la clase obrera y demás sectores popu-lares, y por eso la liberación de la Patria y la revo-lución social son una misma cosa, de la misma ma-nera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo".
"...La teoría política no es una ciencia enigmática cuya jerarquía cabalística manejan unos pocos ini-ciados, sino un instrumento de las masas para desatar la tremenda potencia contenida en ellas. No les llega como un conjunto de mandamientos dictados desde las alturas, sino por un proceso de su propia conciencia hacia la comprensión del mundo que han de transformar".
“En un país colonial las oligarquías son las dueñas de los diccionarios.”
“Lo que hace falta es una definición donde Ud. Le diga a todo el movimiento, sintéticamente, que somos revolucionarios en el exacto signifi-cado: liberación nacional y revolución social.”
“La masa no será detenida con consignas sino con la satisfacción de las necesidades”                                                                                                                    

Julián Di Silvestro

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