1. - Un plomero termina su trabajo en un día o dos. Un poeta Odas. La mujer le paga al plomero y queda contenta. Encima, tal vez (es ley) el plomero puede agarrar otro negocio de destape, si ésta se lo permite. El poeta no es llamado. No cobra. Pero él se apura a entregar sus palabras. Encima no gana nada, ni económicamente ni “cojitivamente” hablando. Aunque muchas veces, su condición de poeta le favoreció para alimentar la nutria. Pero sólo eso, ya que el poeta se enamora como para dos universos, y su melancolía vaya a saber de qué, le impide ser un ser “normal”. Normal dentro estan-dartes de mujer argentina y moderna, que sería pasear con ellas, compartir, que se las empomen cada dos por tres y tener un esclavo para todas las cuestiones del hogar. Al poeta le gusta esto, ojo. Pero solo de a periodos. Ya que un poeta feliz, no escribe versos. Por en ende, se le tapan sus tuberías al alma. Y su trabajo es destaparlas, pero siempre a las ajenas. Lo suyo es temporal. Es terrible la condición de poeta.
2. - El plomero va a fiestas, o a comuniones de sobrinos, y bebe y se divierte como en una fiesta Disco “Creamfield”. Esta poseído por los dioses, y disfruta como loco. Grita, y hasta le guiña el ojo a la mamá del niñito recién cristianizado. El poeta va a las fiestas familiares, pero va y se queda callado. Si habla, lo hace con algún niñito, no por pedófilo sino porque sabe que la niñez es un tesorito inigualable. Fuma solo, mira, y con una copa, mira las caras y hace estudios filosóficos sobre vidas ajenas.
3. - El plomero es charlatán. Para cambiar un cuerito pueda estar toda la tarde, y toma dos pavas de mate. Si hay morfi, dice: “¿no será mucha molestia? Pico algo y me voy”. Què crack, dice: “¿pico algo?” , se morfa cinco milanesas con ensalada y se baja medio tubo de vino.. El poeta, si esta en su etapa de creación, ya no habla mucho. Llora su pena, su existencia, sabe que es su precio por eso que él llama libertad. Se pone muy pesado a veces, es un plomo, pero lo ventila poco. Con un grupito reducido que él escoge a fuerza de tiempo, y de sintonizar almas parecidas. Lo malo es que se lo cuenta a un zapatero, que una vez empezó a leer el Quijote (since 1984) y lo abandono a las veinte páginas. El zapatero lo escucha, total, es eso o la radio am.
4. - El plomero quiere pegar un laburo en el estado, esa es su ambición. O espera entrar a los edificios, y monopolizar su servicio. El poeta en cambio, sólo quiere pegar una herencia, o agarrar el quini. Pero con esa plata quiere poner una empresa, de cualquier cosa. Luego pondrá un aviso en el diario. E irá a contratar a todos aquellos que vengan con los trajes gastados, o aquellos que le pidieron prestado el saco al abuelo, que de horrible que les queda dan ternura. A mujeres gorditas, a bajitos, y a hinchas de All boys. Y boludiará en la entrevista a los que estrenan trajes piolas, a los pijas, a los que fueron instruidos en el arte de la dominación del esclavo.
5. - Siempre pensé que un plomero es un ser superior a un poeta. La materia manda por sobre el espíritu, pero no por mero mercantilismo, sino que la materia es esencial para hacer funcar al espí-ritu., esto es un Marx chiquito; pero hay algo ahí. No hay un hippie que no se deje la barba y compre su ropa en feria americana. Los “ismos” necesitan que tengas ciertos accesorios para aceptarte. El poeta, no se si refuta esto, pero lo que sí se es que contemplando un par de ojos, podés andar meses en un estado que se asemeja a volar. Y eso es impagable.

1. - Un plomero termina su trabajo en un día o dos. Un poeta Odas. La mujer le paga al plomero y queda contenta. Encima, tal vez (es ley) el plomero puede agarrar otro negocio de destape, si ésta se lo permite. El poeta no es llamado. No cobra. Pero él se apura a entregar sus palabras. Encima no gana nada, ni económicamente ni “cojitivamente” hablando. Aunque muchas veces, su condición de poeta le favoreció para alimentar la nutria. Pero sólo eso, ya que el poeta se enamora como para dos universos, y su melancolía vaya a saber de qué, le impide ser un ser “normal”. Normal dentro estandartes de mujer argentina y moderna, que sería pasear con ellas, compartir, que se las empomen cada dos por tres y tener un esclavo para todas las cuestiones del hogar. Al poeta le gusta esto, ojo. Pero solo de a periodos. Ya que un poeta feliz, no escribe versos. Por en ende, se le tapan sus tuberías al alma. Y su trabajo es destaparlas, pero siempre a las ajenas. Lo suyo es temporal. Es terrible la condición de poeta.
2. - El plomero va a fiestas, o a comuniones de sobrinos, y bebe y se divierte como en una fiesta Disco “Creamfield”. Esta poseído por los dioses, y disfruta como loco. Grita, y hasta le guiña el ojo a la mamá del niñito recién cristianizado. El poeta va a las fiestas familiares, pero va y se queda callado. Si habla, lo hace con algún niñito, no por pedófilo sino porque sabe que la niñez es un tesorito inigualable. Fuma solo, mira, y con una copa, mira las caras y hace estudios filosóficos sobre vidas ajenas.
3. - El plomero es charlatán. Para cambiar un cuerito pueda estar toda la tarde, y toma dos pavas de mate. Si hay morfi, dice: “¿no será mucha molestia? Pico algo y me voy”. Què crack, dice: “¿pico algo?” , se morfa cinco milanesas con ensalada y se baja medio tubo de vino.. El poeta, si esta en su etapa de creación, ya no habla mucho. Llora su pena, su existencia, sabe que es su precio por eso que él llama libertad. Se pone muy pesado a veces, es un plomo, pero lo ventila poco. Con un grupito reducido que él escoge a fuerza de tiempo, y de sintonizar almas parecidas. Lo malo es que se lo cuenta a un zapatero, que una vez empezó a leer el Quijote (since 1984) y lo abandono a las veinte páginas. El zapatero lo escucha, total, es eso o la radio am.
4. - El plomero quiere pegar un laburo en el estado, esa es su ambición. O espera entrar a los edificios, y monopolizar su servicio. El poeta en cambio, sólo quiere pegar una herencia, o agarrar el quini. Pero con esa plata quiere poner una empresa, de cualquier cosa. Luego pondrá un aviso en el diario. E irá a contratar a todos aquellos que vengan con los trajes gastados, o aquellos que le pidieron prestado el saco al abuelo, que de horrible que les queda dan ternura. A mujeres gorditas, a bajitos, y a hinchas de All boys. Y boludiará en la entrevista a los que estrenan trajes piolas, a los pijas, a los que fueron instruidos en el arte de la dominación del esclavo.
5. - Siempre pensé que un plomero es un ser superior a un poeta. La materia manda por sobre el espíritu, pero no por mero mercantilismo, sino que la materia es esencial para hacer funcar al espí-ritu., esto es un Marx chiquito; pero hay algo ahí. No hay un hippie que no se deje la barba y compre su ropa en feria americana. Los “ismos” necesitan que tengas ciertos accesorios para aceptarte. El poeta, no se si refuta esto, pero lo que sí se es que contemplando un par de ojos, podés andar meses en un estado que se asemeja a volar. Y eso es impagable.

EN JOGGING AL SUPERMERCADO

El amor cuando estanca, va en jogging azul muy lavado al supermercado. Caminando con zapatillas para correr que nunca corrieron. La mujer, de accesorios: Revistita en mano, cartera cruzada y dando órdenes, cual Hitler doméstico. El marido con una cara de orto descomunal. Empujando un chango con sus anteojos y su piolín al cuello. Ésta pensando: “Pifie en todo”.

Keki
SUDAR NOSTALGIA

Camino por debajo de este entretiempo en primavera. Las flores se resisten a mi llanto brotan, muestran el mañana… A nada le llega el día Y todo al mismo instante.
La palabra equívoco esta entre mis lavados pies, y veo la sal y la arena mi vida en la de ella… tallada en el silencio.

Ramiro Rodríguez Moyano
ARLEQUÍN DE CERA
Un arlequín de cera ejecutado por el sol. Por una mueca de más; un desatino. Por una pirueta muy cerca de la reina. Por un chiste grosero a la hora de la cena. Un arlequín de cera ejecutado por el sol. Por los colores vivos de su traje payaso. Por no frenar la gracia a su debido tiempo. Por alguna mirada de más a la princesa. Un arlequín de cera ejecutado por el sol. Es hoy un charco de colores; Gracioso y sin sentido.

Julián Di Silvestro

CUESTIÓN DE SUERTE

Me faltan 50 guitas para el boleto,
y estoy a 23 cuadras de casa.
Las nubes se oscurecen y empieza a refrescar.
Saco el último pucho del paquete,
por supuesto todo doblado,
lo prendo y empieza a llover.
Por suerte ya estoy a 3 cuadras
y se que me estas esperando
con el mate calentito y una sonrisa
que rebalsa ibuprofeno.

Catalino
ENTONCES MÍO

Entonces miro
Entonces hablo
Entonces beso
Entonces siento
Entonces veo
Entonces viajo
Entonces llego
Entonces sexo
Entonces siento
Entonces respiro
Entonces vivo
Luego, existo.

Gabriel Israel Cabral

SUR Y DESPUÉS.

Montado a la noche
esquivaba las estrellas
que escondidas entre montañas
me encandilaban sonriendo…
El agua brotaba de las piedras
golpeándolas una y otra vez
y vos llamándome a abrazarte
buscando amarte entre tábanos y coloridas
chaquetas.
Heladas noches de fuego y
esos ruidos que acarician mientras
el silencio te envuelve y absorbe.
Y ahí vas hacia vos.
Que querés hacer?
Quien te quiere oír?
O acaso no te escuchas?
La ciudad ya no es,
los arboles serán…
Para que puedas ser.

Diego Barone

 

Página 2 de 2

©2020 ATUNLA. Todos los derechos reservados. Diseñado por Polsk