En el mes en que se conmemora el día del trabajador

En el mes en que se conmemora el día del trabajador, los argentinos nos encontramos en un con-texto político y social de violencia, inequidad y estigmatización con el que el actual Gobierno Nacional pretende llevar adelante un proceso de disciplinamiento social, que sea capaz de borrar de un plumazo y para siempre cualquier atisbo por intentar volver a replicar una experiencia política como la que se dio en la argentina entre el 2003 y el 2015.
El trabajo y el trabajador, de cualquier índole, como sostén económico de la familia, como ordenador social de hábitos, costumbres y valores, como motor del desarrollo nacional, definen también una identidad. Atacar al trabajo es atacar la autoestima del pueblo, de la familia, es romper lazos de solidaridad, unidad y organización, comunidad, compañerismo, conceptos herejes en el manual del neoliberalismo.
La discusión sobre la distribución de la riqueza, la democratización de los medios de comunicación y de la justicia, por citar tres búsquedas de cambio estructural que llevaron adelante los gobiernos de Néstor y Cristina, deben ser, según el gobierno actual, urgentemente abortadas de la agenda política Argentina. El gobierno ya está con un segundero que le suena detrás de la oreja. Ese tiempo se acorta a medida que la brutalidad de las medidas tomadas (despidos masivos- devaluación- ajuste- aumento de tarifas-represión- vaciamiento de programas, fenomenal endeudamiento externo, etc., etc., etc.) van impactando todas juntas en los millones de hogares a lo largo y ancho de todo el país. Si a esto le sumamos la ineptitud comunicacional, puesta a la vista en la marea de contradicciones e incongruencias que expresan en todos los rangos del poder, el cinismo de un mensaje cuasi evangélico motivacional, en tensión con una realidad social concreta y angustiante, están llevando a este gobierno a un punto de no retorno con un importante sector de la sociedad, ya no sólo a ese 49 %, sino en aquellos que le dieron su apoyo, y se sienten engañados y abandonado. Es difícil poder establecer si estas acciones de Gobierno son consecuencia de una estrategia pensada, o la resultante de una ineptitud colosal.
Los parlantes del mensaje único que los medios replican como metralla en la sociedad, con corrupción y ñoquis como plato principal, de a poco van perdiendo efecto. El gobierno va indefectiblemente metiéndose en el barro de la política, porque la injusticia, la inequidad, la violencia, no entienden de globos y baile. No alcanza con revolución de la alegría. Ofende, lastima, provoca. Y un pueblo dolido, es un pueblo en hervidero, agazapado. Y al ritmo que vamos, con un gobierno insensible, lleno de odio y de codicia, con una oposición partida, estallido social mediante, temprano o tarde, y tristemente, la sangre llegará al río.
La construcción de una oposición, que se edifique como barrera de contención en el proceso de degradación y marginalidad social que está iniciando el Gobierno, es condición fundamental para tener una perspectiva política más esperanzadora. Será necesario para ello de humildad y generosidad de los dirigentes, para poder encontrar puntos de encuentro desde donde volver a construir con-fianza política. Deberán escuchar a las bases, y marchar a la cabeza de ellas. Caso contrario, si desoyen, y rememorando las palabras de un sabio político argentino, las bases marcharan pero con las cabezas de sus dirigentes. La movilización del 13 de abril pasado a Comodoro Py fue la demostración de un liderazgo indiscutible para un sector significativo de la sociedad.
El negacionismo autista de algunos actores políticos al respecto, no hará otra cosa que propiciarles en su momento un duro golpe con la realidad. Aceptar la existencia, y lo que quizás es más difícil, la legitimidad de un liderazgo, es el puntapié inicial que deberán realizar aquellos que fueron alejándose por diferentes motivos, o que nunca estuvieron, pero que reconocen las urgencias de estos tiempos, y tienen la grandeza de poner, no diría los intereses sino las necesidades de las mayorías, por sobre los objetivos perso-nales. Sin rencores, sin señalamientos, unidos por el único objetivo de defender a los que menos tienen, a los que tan mal la están pasando. La propuesta de un frente ciudadano, entendemos, es la propuesta de una contención urgente al avasallamiento del gobierno Macrista. No habla de una proyección política inmediata, intenta articular una resistencia organizada. Cada uno desde su lugar y con sus convicciones. El frente Ciudadano es un llamado a la solidaridad. Busca dadores de sangre para la patria. Multiplicar esfuerzo y compromiso. Empoderarse. Nosotros, humildemente, creemos que por ahí va la mano.
Comisión Directiva de Atunla

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