Editorial

 Son tan sólo 9 meses desde que comenzó el nuevo gobierno, y la sensación es que el tiempo no pasa más. Como en un calabozo tachando los palitos (restan 1194), caemos en la angustia propia de una apestosa sensación de infinito. Pero hay que seguir. Estamos acá, adentro de una patria que cambia de color, que se llena de grises y de tonos oscuros. Con un Gobierno a la medida de los sectores más adinerados de la Argentina, que intenta mostrarle “al mundo” lo bien que hace los deberes, por eso ajuste a morir, tarizafo, devaluación, despidos, apertura económica.
Quieren generar las condiciones para flexibilizar el trabajo al tacazo. Quieren mostrarle al poder económico que acá pueden venir a llenarse los bolsillos de plata. Pero este poder, le dice al gobierno, “no podemos invertir en un país con una desmedida conflictividad social”.
Y ahí encuentran un límite. Lo conocen; lo detestan y lo temen. Saben que la Argentina tiene un límite histórico. Lo saben los poderes del Estado, y lo sabe el poder detrás del poder, el racimo de familias patricias de la Argentina, y los emisarios de las grandes multinacionales.
Saben que en el Movimiento Obrero Organizado hay en principio un obstáculo, que podrá pasar a ser límite; y en caso de que fuesen capaces de seguir cinchando el cinturón de los trabajadores y trabajadoras hasta arrastrar al Pueblo a la penuria, no lo dude nadie, más temprano que tarde, van a tener un enemigo inmenso, que arrastrado por sus bases, no va a permitir el desastre.
La marcha Federal del 02 de Septiembre fue una muestra gratis del potencial que tenemos los trabajadores sindicalizados en la Argentina. Esperemos que en los próximos meses, dando por descontado que el plan del Gobierno es a base de ajuste, flexibilización laboral y despidos, nos encuentren llevando adelante las primeras huelgas generales, comenzando a poner límites concretos a esta avanzada neoliberal en la Argentina.
Estas huelgas serán inevitables, cuando a los trabajadores se nos acerque la hora de abrir las paritarias del 2017 y el gobierno Nacional nos diga tan suelto  de cuerpo y tan alejado de la calle, “ la inflación no es un tema”, y mientras tanto nosotros veamos nuestro sueldo comido por una inflación 2016 interanual cercana al 50 %, y nos hablen de una inflación proyectada para el 2017 de entre el 15 y el 18 %, por lo que seguramente nos van a ofrecer para 2017 aumentos salariales, del orden del 20%. No queremos ni pensar la escalada de conflictividad ante este hipotético escenario.
Debemos seguir por los carriles de la nueva derecha Argentina, la que sonríe mucho y odia la política, por eso viene de afuera (salvo que es contratista del Estado desde hace más de 40 años); esta derecha que habla de transparencia, y tiene una vicepresidenta comprometida en una denuncia penal, con dólares no declarados adentro de su casa. Así está la nueva derecha Argentina, con los estrellatos de la Ministra Patricia Bullrich a nivel Nacional, y Cristian Ritondo a nivel Provincial, dos exponentes del nuevo enfoque cineshow e híper comunicativo de la Seguridad en la Argentina, en donde desde un principio nos ofrecieron diversas miniseries, del tipo triple fuga, Lázaro Báez, López, etc. Da la sensación que mientras nos llenan de fuegos artificiales la vizcacha corre por otro lado. Ahora la última es la de las amenazas al Presidente y la Gobernadora, una hipótesis magnicida, mientras en la Argentina se palpa una inseguridad creciente, que conlleva su propia dosis de violencia, enfrentando nuevamente pobres contra pobres. Porque crece el afano desde las zonas liberadas por la Cana, pero crece también porque en la Argentina hay menos trabajo, menos dinero circulando, menos lugares donde contener al que necesita. Esto significa más miseria, más violencia, más inseguridad. El vaciamiento de programas sociales que servían de red para contener, y que ahora se encuentran perforados y abandonados por el Estado, es otra muestra de la inseguridad que este gobierno nos ofrece. La Seguridad de la Derecha es la de las clases propietarias. Para ellos es la Seguridad. Este Gobierno tiene una lógica primaria, que es la exacerbación del individualismo y su mérito intrínseco. Todo lo bueno que pueda hacer una persona en la sociedad va a ser en base a su esfuerzo personal. Hasta su propia defensa a veces es consecuencia de su individualismo. A tal punto esto toma fuerza, que comienzan a aparecer debates públicos (escupidos tendenciosamente por los medios) en torno a casos de gatillo fácil o justicieros, intentando instalar el debate sobre si está bien o está mal. Intentan abonar a una nueva voluntad de verdad, donde el valor de la vida de otra persona comienza a depreciarse, porque consideran muertes de primera y muertes de segunda. Y más armas es más muerte, siempre.
Todos estos años que pasaron, y en donde muchos sentimos la seguridad de crecer, de avanzar, de proyectar; en donde otros sintieron la seguridad de sentirse acompañados, ayudados, comprendidos. Todos esos años en que la seguridad era la construcción del día a día, de un derecho más adquirido, nos da fuerza para seguir creyendo que estábamos por el buen camino. Debemos rescatar esa Seguridad. Es hora de volver a creer en nosotros; y es ahora. Porque nosotros también, Yolinas y Yolinos del mundo, necesitamos, debemos y queremos sentir la seguridad de que somos muchos, que aunque pensemos un poco diferente tenemos la seguridad de que nos necesitamos, y tenemos seguridad en la fuerza colectiva, y en que todos podemos y debemos estar siempre un poco mejor. Nos vamos con esa; disfruten La Yoli. Después no cuentan. Con Seguridad nosotros vamos a seguir estando acá.
¿A dónde quieren que nos vayamos?

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