Falsa unidad

Son tiempos revoltosos para los dirigentes sindicales. Tiempos dónde se acomodan una y otra vez las mismas piezas. Tiempos dónde ya casi no cuentan las ideologías. Por estas razones (y tantas más) veamos como desenredamos lo que anda pasando en el mundillo de los representantes de los Trabajadores.
Hace poco tiempo se fue un grande en serio. Ongaro, sabia de lealtades y peleas. Hasta su muerte pareció un acto de lucha del compañero, ya que partió a mejor vida unos días antes del Congreso unificador de la CGT. Sus ideales y sus luchas revivieron entre los Trabajadores como si estaría dándonos los últimos mensajes de cómo tiene que ser un dirigente sindical ante un Go-bierno que, sin dudas, va a contramano de los Trabajadores.
Después de muchos años dejaba la Conducción de la CGT Azopardo el “Negro” Moyano, líder indiscutido y venerado por sus afiliados camioneros, un gran luchador en épocas noventosas. Pero no sólo vivimos de la memoria y sabemos que “el Hugo” fue pieza fundamental para que Mauricio sea Presidente hoy en día.
Sólo él y su cabeza saben de los cambios radicales en sus ideas. Néstor, el acto en River, sus camiones rompiendo los piquetes del campo rico en 2008, la ruptura con Cristina, paros nacionales a diestra y siniestra sin motivos claros y fuertes, su misoginia, la AFA, Mauricio Presidente y la necesidad de la caja de las Obras Sociales. Así dejaba su liderazgo el camionero, dejando más dudas que certezas en los libros de historia.
El pasado 22 de Agosto se llevó a cabo en Obras Sanitarias el Congreso unificador de las CGT. Más de 120 Gremios se ausentaron en la convocatoria (entre ellos los del macrista Venegas, y el Movimiento de Acción Sindical Argentino, que nuclea a Taxistas, la Unión Ferroviaria, el SMATA, entre otros), y la nueva Corriente Federal de Trabajadores se levantó de sus butacas al no sentirse representados en los cargos solicitados.
Al mismo tiempo, los compañeros elegidos (Smith, Acuña y Daer) no cuentan con el carisma ni con la fuerza suficiente para conducir semejante desafío. Entonces, ¿unificador de qué? Fue un Congreso vacío de ideas y discursos. Los Gremios ausentes son casi tan fuertes como el conjunto de los presentes en Obras. Palazzo y la nueva Corriente son un manojo de buenas intenciones pero no enamoran. Y qué decir del Momo…
No se nota el recambio generacional solicitado desde las bases. La necesidad de un Paro Nacional como mensaje fuerte y claro del conjunto de los Trabajadores hoy en día ya parece un cuento tragicómico por sus idas y vueltas.
Pensar que a Cristina le hicieron paros por ganancias y ahora no se animan a parar cuando miles dejan de trabajar día a día. Los que estamos de a pie sabemos de las grandes luchas de la CGT, sabemos de Perón, de Ongaro y de Ubaldini y no nos vamos a enredar en los negociados de los conductores, ni nos vamos a enredar en sus miserias políticas, ni en sus cajas, ni en su falso discurso de renovación generacional. Las nuevas generaciones de dirigentes gremiales hemos aprendido en los últimos años que, aparte de pelear por los derechos de los Compañeros, tenemos la obligación de hacer política, de hablar de ella, de ejercerla, de pelear en todos los frentes. De que el afiliado tiene beneficios pero que el conjunto de Trabajadores no necesita un carnet para ser defendido. Incluir es la idea. Desde las bases hacia arriba. Con democracia, participación y solidaridad. Esto es lo que pedimos los que la peleamos día a día a la par de nuestros representados. Y seguimos sin ver el cambio, cada Congreso tenemos la esperanza de que algo cambie… pero no. Siempre gana la Bu-rocracia Sindical. Siempre ganan los mismos, mientras ríen los patrones.
Ellos también hacen política, sin ir más lejos, les convenía tener un Presidente con el cual ser oposición antes que una Presidenta que, más allá de los errores cometidos, ponía en evidencia este sistema burocrático sindical. Ahí podríamos encontrar el por qué del apoyo al Ingeniero. No encuentro otros motivos valederos para ir en contra de doce años llenos de conquistas para los Trabajadores.
Es la hora de que los representantes de los Trabajadores nos metamos de lleno en la arena política, porque desde ahí es donde se digita qué tipo de vida tendremos según qué Presidente tengamos.
Son tiempos difíciles. Tiempos de despidos y derechos quebrados. Unir e incluir es el objetivo, pero esta vez hay que dejar afuera a quienes hacen del sindicalismo un elemento vendible al mejor postor. No podemos enredarnos más. El enemigo es potente, cínico y claro. No dejemos que se instale en nuestras fábricas ni en nuestras oficinas.
Por estas y otras miles de cosas no escritas en esta humilde nota, los verdaderos Congresos de los Trabajadores son de a dos, con el compañero y la compañera que se encuentra al lado. Día a día. Sabiendo fielmente de sus necesidades. Nunca más podemos permitir que un trabajador vote a un Patrón como sucedió el 22 de noviembre. Hagámonos cargo y revisemos nuestro interior que así y sólo así tendremos una CGT realmente de y para los Trabajadores.
Que la organización, la solidaridad y la unión sean un hecho. Tan reales que las podamos tocar.
No dejemos que nos roben las mejores palabras que tiene el sindicalismo Argentino.

Diego Barone

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