Los dinosaurios no quieren desaparecer

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La tierra gira hoy igual que ayer canta el indio Solari, y en esa misma decantación de tiempo y angustia, una inmensa proporción de la sociedad argentina reza y espera por la aparición con vida de Santiago Maldonado.
Antes que nada, necesitamos que aparezca por él mismo, por su familia. Para que no se trunque otra vida plena, joven; otra vida digna, vida justa. Necesitamos que aparezca sano y salvo. Porque si no estaremos inmersos indefectiblemente en un siniestro túnel de muerte y violencia institucional dirigido desde el Estado hacia el pueblo.
Los mismos actores que desaparecieron a Julio López en el año 2006, como respuesta a los juicios de memoria verdad y justicia que se habían iniciado en la Argentina por decisión política de Néstor Kirchner, son los que 11 años después, habiendo logrado ingresar y formar parte de un gobierno, vuelven a desparecer a otra persona,ahora desde el otro lado del mostrador pero manifestando una motivación común; advertir a la sociedad de las consecuencias que puede sufrir quien se atreva a desafiarlos. La pregunta es, ¿el presumible encubrimiento que se está haciendo desde el Ministerio de Seguridad, encarnado en la figura etílica de Patricia Bullrich, es una decisión electoral? ¿Son capaces de generar semejante estado de polarización y enfrentamiento en pos de un triunfo? De ser así, puede ser el comienzo de una debacle política de consecuencias imposibles de dimensionar.
El avasallamiento de los derechos humanos sería confrontar con la política de memoria verdad y justicia impulsada por los gobiernos de Néstor y Cristina. Estamos hablando quizás de la política pública que mayor grado de conciencia social ha logrado.
Es evidente que la ciudadanía en su inmensa mayoría ha hecho carne esta valoraciónpor la dignidad humana. A pesar de esto, los dinosaurios, sembradores de muerte, no quieren desaparecer.
Lo sucedido el viernes 1 de septiembre en la multitudinaria marcha por la aparición
con vida de Santiago fue la muestra clara de una estrategia cínica y desalmada. Los policías infiltrados, la caza de brujas, ¿hasta dónde pueden llegar?.

La coordinación de los medios de comunicación hegemónicos entregados a la maniobra de encubrimiento que el gobierno decidió hacer, engañando a la sociedad, obedeciendo un 100% a una lógica cinematográfica está muy alejada de la esencia periodística. La República se deshace a cada paso, con el control de una amplia mayoría del Poder Judicial interviniendo alevosamente en las competencias de los poderes Ejecutivo y Legislativo, frenando decisiones y amparando otras con total impunidad, desde ese lugar inmutable que es la justicia argentina, a donde el pueblo no puede determinar quiénes la conforman, no puede garantizar quien la controla ni mucho menos puede observar lo que decide.

El pueblo trabajador teme a la justicia, siempre la sintió en su contra El Poder Judicial en la Argentina es hoy un instrumento al servicio de la neo restauración conservadora que lleva adelante el Presidente MM. La República se desangra. Si alguna vez nuestro país vuelve a transitar un proceso de crisis social y económica
semejante al del año 2001, el estallido de los fuselajes políticos debería recaer con potencia subversiva (invirtiendo la posición de las cosas) sobre el Poder Judicial como responsable primero de una potencial nueva década infame.
Las elecciones primarias de agosto y la manera en que el gobierno manipulo los datos en la provincia de Bs As, fue otro puñal a la institucionalidad de la Argentina. Una falta de respeto a la sociedad en su condición soberana. Un artilugio que raya la ilegalidad.
Y a pesar de todo ello, poco les importa la ley y la ética porque su comunicación es directa desde las pantallas, no re- Página 6 quiere convencer a los republicanos y democráticos de conciencia y formación; esos son una minoría, a esta altura considerados fanáticos irrecuperables que le hablan a una sociedad moderna, consumista e individualista, de conceptos tan vetustos como solidaridad, soberanía, conciencia de clase, organización comunitaria. ¿Acaso tenemos estrategia comunicacional para enfrentar este desafío?; no para ser como ellos, no para transformarnos en ellos, pero sí para volver a enamorar al pueblo, sí para poder volver a construir idea y perspectiva de futuro y bienestar. Deberemos agudizar nuestro ingenio en pos del pragmatismo que nos da vida y nos sobrevive, nos contiene y nos trasciende. UNIDAD es el nombre del futuro. No hay lugar para reparos en busca de unidad conceptual, es hora de unidad en la acción.

Las horas dramáticas por las que pasa nuestro país son la antesala de un momento histórico. Corremos un grave y real riesgo de perpetuar en la Argentina para los próximos 10 años un proyecto político de miseria, represión y muerte. Lo sucedido con Santiago Maldonado es la última alerta. Todo dirigente que se jacte de defender el derecho de las mayorías deberá, ahora sí, despojarse de sus ambiciones o rencores personales; ya no se trata de CFK o de Massa o Randazzo o Urtubey o Rodríguez Saa. Primero, siempre, la Patria. Lo que se pone en juego son las condiciones de equidad y libertad civil de las generaciones venideras. Están instalando la palabra terrorismo con una naturalidad maliciosa vergonzante. Tenemos la posibilidad de limitar a este poder devastador de aquí al 2019. Y tenemos la obligación de evitar su continuidad en el gobierno; por el bien común, y si no nos conforma la abstracción, que sea por nuestros hijos. El Estado de Derecho en la Argentina es al día de hoy una caricatura desdibujada y tragicómica.

El caso Santiago Maldonado ha sido nuevamente disparador para una reacción social contundente masiva y autoprotectora de sus libertades. La búsqueda del gobierno por naturalizar la represión y, lo que es peor, desviar o confundir a la sociedad en una bestial manipulación de la opinión pública nos acerca a ese límite sustancial y determinante en la vida democrática de los Pueblos. Permitir estos avasallamientos seria permitir el avance sobre el individuo en cualquiera de sus facetas en las que desarrolla su vida social. Este gobierno persigue la organización política construida bajo la lógica comunitaria, y lo hace no sólo porque abona su campo ideológico, sino porque aparenta ser la estrategia electoral de cara a las elecciones de octubre. Triste destino nos espera si la muerte, la mentira y la violencia se instalan como cañones de guerra apostados en la cima del Estado, apuntando al pueblo. Con la prensa y la justicia como francotiradores, y una marea de individuos silenciosos que completan la música de fondo de una nueva, y ahora sí autentica, barbarie moderna.


Te queremos con vida Santiago, te queremos con los tuyos, te queremos feliz. Somos muchísimos los que quisiéramos darte un abrazo inmenso. Seguramente no podremos cumplir este deseo. Seguramente tu cuerpo jamás volverá a aparecer y tu final va a quedar cubierto por el velo negro de nuestra historia, en la oscuridad de las conciencias asesinas de aquellos cobardes que acabaron con tu vida. Que no sea en vano otra vez tanto dolor.
Julián Di Silvestro