¿Quién, quiénes o qué nos está matando?

A fin de año solemos hacer un balance y lo que comemos no debería quedar afuera.
En cuanto a la alimentación, este año sucedieron muchas cosas pero quiero comenzar el análisis con un caso que fue un antes y un después.
A principios de septiembre nos levantamos con la noticia de que una niña de 12 años murió intoxicada por comer una mandarina contaminada con agrotóxicos y que su sobrino (11 años) estaba con síntomas de intoxicación, en la provincia de Corrientes.
Pero no le demos responsabilidades a la mandarina que no le corresponden.El análisis de laboratorio dio el primer resultado: intoxicación por Furadán, un agrotóxico prohibido en el país. Y el análisis policial dio el segundo resultado: las mandarinas habían sido inyectadas con ese veneno para "ahuyentar" (grave eufemismo) a los pájaros en un campo cercano dónde se cosechan arándanos.
Hasta ahí todo claro: esa nena fue asesinada. Ahora bien, ¿Quién la asesinó? Definitivamente, la mandarina no.

Ambos niños/as iban camino a una clase de catecismo. A 900 metros de su casa, al pasar por la entrada de un campo vecino, encontraron unas mandarinas en el suelo, agarraron una, la comieron a medias. Casi automáticamente la niña se descompensó, quedó mareada, temblando y con dolores terribles en el estómago. El niño vomitó automáticamente, y aún con debilidad, llevó a la niña hasta la casa. Camino al hospital, ella murió y él fue dado de alta pero con secuelas.
A esta piba la asesinó el dueño del campo que utiliza un agrotóxico prohibido, pero también la asesinó quién no controló lo su ficiente qué químico se usa. Y también, sin duda la asesinó quién sigue vendiendo un veneno explícitamente prohibido, y ¡claro! quién lo fabrica es tan responsable. Es responsable el Estado que permite, es responsable el sistema de producción de alimentos que genera.
Por supuesto que legal/penalmente van a encontrar (espero) un responsable que pague por la muerte, y sin embargo, este terrible hecho abre toda una serie de preguntas sobre qué estamos comiendo.A costa de qué quieren que la producción no se la coman los pájaros…e incluso, me pregunto ¿qué pasa con esos animales que entran en contacto con el veneno? y ¿qué pasa con el agua que filtra en el piso junto a ese veneno?.
En realidad, a esta altura sabemos que este es tan sólo un caso más. Los casos de cáncer por día se elevan en proporciones preocupantes en zonas rurales en dónde se fumiga con mosquito o avioneta; se suman denuncias y denuncias de resultados positivos de agrotóxicos en la ciudad (tan sólo por comer lo que la verdulería nos trae); los
casos de autismo crecen abrumadoramente y no paramos de ver historias de vida arruinadas por un sistema de producción de alimentos que sólo quiere recaudar dinero…..
y si bien hay cada vez más poder popular, hay más silencio de quienes tienen que hacer controles o leyes.

Estamos frente a una avanzada neoliberal y conservadora, y eso hace todo esto aún más peligroso. No les interesa nada ni nadie más que la ganancia, y lo sabemos. Y
también sabemos que en crisis la comida es lo primero que se  decuida.

Es primordial que el año 2018 tenga en su agenda de lucha, la cuestión de la alimentación, sino nos van a pasar por encima a nosotros y a las próximas generaciones…porque no nos tenemos que olvidar que comer es un hecho social.

Andrea Stilman Souto

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