Un gran frente nacional para detener al gobierno neoliberal

Los trabajadores y trabajadoras argentinas a casi dos años de mandato de Macri, venimos soportando la totalidad del ajuste.

Hemos sido el objetivo de los tarifazos en transporte, energía, aumentos en alimentos, medicina y demás derechos básicos. A la par de nuestro castigo, las multinacionales, la oligarquía del agro y los actores de peso empresarial argentinos han multiplicado sus ganancias. Simple, desde diciembre de 2015 hemos perdido casi 20 puntos de salario y se han incrementado todos los gastos corrientes del trabajador. Este modelo acumula para los empresarios.

  El paquete de reformas laboral, fiscal, previsional y educativa son el manual de gobierno que vino a entregar el FMI: Esto ya lo vivimos, todo el poder a los empresarios ¿Qué hacemos los trabajadores frente a todo esto? Los mismo que hemos hechos a lo largo de la historia, fortalecemos nuestras organizaciones. Repasemos la historia reciente. El proceso kirchnerista generó con sus políticas una elevación material y de derechos de los trabajadores, como así también el crecimiento exponencial de la afiliación sindical, de la inscripción de sindicatos y 1400 convenios colectivos desde 2003 a 2014. Pero quizá no tuvo, como el peronismo, al trabajador organizado en el centro de sus políticas, o en los espacios de toma de decisión. Es decir, hubo una acumulación fuerte hacia el sindicalismo que no se tradujo en protagonismo de los trabajadores, pero si en el fortalecimiento de sus organizaciones. Los trabajadores/as organizados debemos señalar esto, porque entre nuestras filas tenemos desmemoriados.

No es lo mismo un gobierno para el pueblo, que uno para los empresarios. Esta acumulación sindical nos permitió desde la asunción de Macri, empresa por empresa, rama de actividad o establecimiento, resistir despidos, paritarias a la baja en algunos sectores, privatizaciones y represión en las calles. Hemos mantenido nuestra Central unificada y realizamos un paro general. Por esta razón y a pesar de parte de la dirigencia actual de la CGT, podemos decir sin riesgo a equivocarnos, que los trabajadores organizados somos la resistencia al macrismo. Pero nunca los trabajadores hemos podido solos contra el empresariado y menos cuando es apoyado por el estado.  Y esto ha sido así a lo largo de la historia: fuimos la resistencia al menemismo (MTA), la resistencia al alfonsinismo (CGT Saul), junto a las Madres contra la dictadura (paros de 1979, 80, 81, 82), venimos siendo la resistencia desde que cayó Perón en 1955 y ya veníamos agitando el parche desde 1890 cuando celebramos nuestro primer “1° de Mayo”. Lo dice la historia. Urge entonces, la reconstrucción de un gran frente nacional con participación de todos los sectores.

La historia también nos ha enseñado que, solo aislando a la oligarquía y a los sectores del interés financiero, es como hemos alcanzado la mayor JUSTICIA SOCIAL. Solo trasladando a expresiones políticas nuestros reclamos como colectivo y nuestra idea de proyecto de país, conseguiremos realizarnos en lo individual y por ende en sociedad. Ya lo hemos logrado en nuestra historia y lo volveremos hacer. Para esto, es indispensable saber construir a nuestros dirigentes políticos porque hartos estamos los trabajadores de votar a fulano para que después haga lo contrario en el parlamento. Los dirigentes no se eligen a dedo, se construyen día a día.

Los partidos políticos no representan personas sino fuerzas sociales, que son fuerzas históricas que acumulan experiencia. Nuestros hombres y mujeres laburantes, el sector Pyme, la industria, nuestros científicos, estudiantes y demás, ansiamos reconstruir una herramienta electoral que nos permita golpear en el momento justo y consolidar un rumbo que teníamos desde 2003 y que hemos perdido. Por esto, desde ATUNLa consideramos fundamental, que cualquier armado político debe reflejar el estado actual del movimiento nacional. Esto significa, que los trabajadores organizados y sus sindicatos, deben participar activamente de las decisiones de tal frente a construir, en el que primará quizá la identidad peronista, por el peso específico de su simbología revolucionaria histórica, pero que deberá contener una vasta gama de ideologías y experiencias, de sectores hoy afectados de las más diversas regiones del país. Pero eso sí, los trabajadores deben dejar de ser columna vertebral para aguantar, o consumidores para ser “la gallina de los huevos de oro” y en su lugar asumir parte de las decisiones: nuestro lugar estratégico en el aparato productivo y nuestra capacidad de golpear al capital nos ponen a la cabeza de este frente que queremos construir compartiendo la toma de decisiones. No puede faltar en nuestro horizonte, el reclamo y la toma de decisiones concretas en torno de la cuestión de género.

Es indispensable abrir nuestros espacios de militancia a la capacitación en cuestiones de género, fomentar la participación activa de las compañeras y compañeros y la promoción de debates para erradicar de una vez por todas, el sometimiento del género femenino a la presión ejercida por toda la estructura de la sociedad. Esto lo conseguiremos promoviendo el acceso de mujeres a los órganos de toma de decisión en principio, pero naturalmente será una revolución cultural, una toma de conciencia y una modificación de las actuales estructuras injustas las que van a erradicar estas prácticas. No nos creemos más que nadie, pero tampoco menos que ninguno. El 2017 que dejamos atrás deja un saldo más que positivo para ATUNLa. La consolidación de un grupo de compañeros que bancaron el gremio en sus momentos más difíciles, haciendo primar el interés de los NODOCENTES por sobre otros intereses, y el interés colectivo de estos por sobre el interés individual. A este grupo de activistas sindicales, se suma un conjunto de compañeros y compañeras nuevas, que vienen aportar nuevas energías, incorporar otros aprendizajes y realizar otras experiencias. El cobro de las cotizaciones imprime un fuerte impulso a un sindicato que funcionaba en base a la solidaridad de los compañeros y compañeras. Reafirmamos que el principio básico del sindicalismo es la solidaridad entre laburantes, nuestra afiliación, pieza fundamental del esquema, no es otra cosa que poner nuestro compromiso a disposición del compañero, es estar hombro con hombro desde abajo.

Necesitamos sindicatos fuertes, con capacidad de acción, de presencia y de comunicación, nada de eso puede hacerse sin el aporte concreto de todos y también con el control de todos. La Comisión Directiva electa este año y que asume EL PRÓXIMO 18 DE DICIEMBRE lo hace de esta forma, con un fuerte impulso. Este 2018 precisamos el apoyo de toda la comunidad universitaria. Se acercan tiempos difíciles para la familia NODOCENTE. Nuestra rama de actividad, la universitaria, lejos de ser estratégica para el actual gobierno es considerada “un gasto” y los gastos como dijo Macri “hay que reducirlos”. Vendrán por nuestros salarios o por nuestras condiciones de trabajo.

Es preciso reforzar nuestras organizaciones de cara a lo que se viene. Afiliando al compañero, empujando al delegado (que es la sangre de cualquier sindicato), representando a sus pares este último y todos juntos participar de la vida el gremio. Si fortalecemos nuestro gremio de base, fortalecemos nuestra federación, FATUN. Haciendo esto, estamos defendiendo nuestro convenio colectivo de trabajo, el dique que nos defiende del recorte. El sindicato es una herramienta dentro de una maquinaría de defensa de los intereses laborales: nuestro Modelo Sindical y el Fuero Laboral. Este tendrá falencias a veces, será perfectible y muchos hombres que lo componen pueden merecer nuestro repudio. Pero es un modelo que se sostiene desde hace 74 años, garantizando para un muy vasto sector del pueblo trabajador, derechos que en otros países son solo sueños y nada más. ¡Reclamemos nuestros derechos y defendamos a nuestros gremios! ¡Para finalizar, ATUNLa les desea un hermoso fin de año en familia, recordando a nuestros seres queridos, compartiendo con los que están y brindando por un 2018 con UNIDAD, SOLIDARIDAD Y ORGANIZACIÓN NODOCENTE, para enfrentar lo que se viene!.

Comisión Directiva de ATUNLa

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