Editorial

Como que nunca nos hayamos ido, o como si siempre estuviésemos, como aquello que se extraña aunque duela, aunque cueste; que se necesita sin cálculos ni mediciones; que pertenece al sentimiento, y que sobrevive más allá de su propio deseo. Así la Yoli, una vez más en las manos de cada Nodocente.

 

El 2018 se perfilaba duro y lo acabó confirmando. Los golpes vienen de varios lugares a la vez y para un humilde sindicato de base a veces es difícil atender todos los frentes. Queremos seguir siendo propositivos y conquistando derechos, avanzando en la consolidación de nuestro gremio, en los beneficios brindados, en la defensa de lo conseguido… siempre buscamos crecer pero el contexto marca una agenda de recortes. Por eso, además de proponer avanzar, tenemos que llamar a defender.
Como trabajadores y trabajadoras, tenemos una única herramienta con la que contamos para defendernos entre todos: el sindicato.
Ahí puede haber aciertos y errores. No somos perfectos. Somos humanos. Trabajamos y militamos a la vez, tenemos familias, casas que atender, problemas como cualquier mortal. Es por esto que nos anclamos en un lema que repetimos hasta el hartazgo: “unidad, solidaridad y organización”. Es desde ahí que buscamos construir equipos de trabajo y militancia que permitan afrontar los problemas y conflictos que van apareciendo, y también es el lema que nos lleva a hermanamos al interior de la Universidad con los otros claustros y con sindicatos de otras Universidades, y desde donde vamos tejiendo lazos y redes con otras organizaciones porque sabemos que si cierra una fábrica, o le pagan poco a los docentes, o echan laburantes de un supermercado, se resiente toda la comunidad. Por eso un ojo lo tenemos dentro de la UNLa y del colectivo Nodocente, y el otro en la comunidad y sus necesidades. Queremos un país con justicia social, único resguardo de la paz y el amor. Sin justicia social hay violencia y represión.
El ajuste al que nos lleva el Gobierno Nacional fruto de su desmanejo económico y del Programa propuesto por el FMI, nos va a impactar de lleno en la Universidad. Estamos cerca de iniciar la discusión del Presupuesto para el 2019 y todo indica que las partidas van a ser insuficientes.
El año pasado se aprobó un presupuesto con una previsión inflacionaria del 10% y con un dólar a $19,30. Eso fue en septiembre del 2017. En diciembre ya habían corregido la inflación al 15%. Hoy la perspectiva hacia fin de año es del 30-35%. El dólar está contenido en torno a los $28, con riesgo de que se vuelva a disparar en cualquier momento.
En esos indicadores ya hay un recorte presupuestario implícito: la inflación y la devaluación bajaron los salarios y la posibilidad de afrontar los costos de funcionamiento de la Universidad. A nivel interno, las autoridades de la UNLa nos confirmaron que contamos con los fondos para pagar salarios y para funcionar hasta fin de año, y que ningún trabajador se va a quedar sin trabajo. Respecto del 2019, esas afirmaciones son inciertas.
Es con este marco que viajamos a Córdoba al Congreso de la FATUN y volvimos con un mandato colectivo de defender las conquistas, los puestos de trabajo y los salarios. Se solicitó la reapertura de paritarias y se mandató a la Mesa Ejecutiva Nacional para que tome todas las medidas necesarias tendientes a contener el cercenamiento de derechos. Esto implica estar en estado de Alerta y Movilización frente a la posibilidad concretar de tener que parar las Universidades y salir a la calle. Por ahora hay negociaciones informales. En caso de no haber respuestas positivas, habrá medida de fuerza.
En paralelo, tenemos que dejar las peleas y resquemores de lado; las rencillas y los egos a nivel individual. El llamado es a la Unidad en todos los espacios, desde la base misma de cada organización e institución hasta los espacios de conducción. Unidad y humildad. Son muchas las tareas a realizar. Muchos los espacios por defender. Si nos dejamos llevar por este clima de época de crítica individualista y vacía, caemos todos.
Defender la Universidad trabajando con empeño. Defender nuestras conquistas participando en la vida interna del sindicato. Estamos cerca, nos vemos todos los días, compartimos espacios. Es cuestión de acercarse más, tender una mano, no mirarse tanto a uno mismo sino abrirse a las necesidades de otros y de todos como colectivo.
De aquí que la Unidad es sindical y política.
Hay que construirla. Las elecciones están lejos. Hay urgencias previas. Cosas que atender en lo inmediato, pero en ese transitar hacia agosto del año que viene tenemos que ir edificando un proyecto colectivo que nos permita recuperar la idea de Nación, de pueblo, de dignidad del ser humano.
Nosotros, en el mientras tanto, seguimos trabajando en las líneas propuestas: paritarias internas; capacitación; consolidación del Cuerpo de Delegados; erradicación de la violencia laboral; aumento salarial y pase a planta de los contratados; concursos; beneficios para los afiliados; solidaridad con la comunidad; y por sobre todas las cosas: disposición constante para atender las necesidades de cada compañero y compañera. Por eso, no dudes en acercarte. ATUNLa lo construimos entre todos. 

 

Comisión Directiva de ATUNLa

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