EL LEGADO DE NELSO FARINA

“Me siento orgulloso de ser nodocente porque la actividad nodocente en una hermosa actividad, es un trabajo muy lindo donde uno sabe que no solamente está trabajando para un patrón particular (…) estamos trabajando para el pueblo (…) para nuestros hijos, para nuestros vecinos, para nuestros compañeros, para los demás trabajadores de la Argentina”.

 Nelso Farina (1950-2018) fue el dirigente sindical más importante de la historia del sistema universitario argentino. Le dedicó gran parte de su vida a la militancia gremial que inició desde muy joven en Río Cuarto. En 1985 fue consagrado por sus pares como Secretario General de la FATUN. Fue miembro del Consejo Directivo de la CGT y estuvo a cargo de la Secretaría de Políticas Educativas de la Central.

 Farina incrementó el poder gremial de la FATUN y construyó además un nuevo sujeto político. Forjó una renovada identidad del trabajador nodocente, caracterizada por una conciencia social y política de sus derechos y por la vocación de participación en la gestión educativa y científica universitaria.    

La unidad de la FATUN

 Durante su mandato, Farina trabajó consciente y tesoneramente por la unidad de la FATUN, que actualmente aglutina en una sola herramienta sindical a todas las organizaciones de base de las universidades nacionales. Destacó que “los compañeros deben saber que en la unidad va a estar la fuerza, que en la unidad va a estar la defensa segura de nuestras conquistas, de nuestros derechos”.

 En los años sesenta la FATUN estuvo dividida entre los representantes de Buenos Aires y los del interior. En el mes de abril del 1973 se organizó un congreso “preparador”, que generó las condiciones para la unidad forjada el día 26 de noviembre, en la provincia de Tucumán. En esta jornada Farina fue congresal y siempre consideró a la unidad como un recurso fundamental y sostuvo que “la unidad no se declama, es un trabajo de todos los días, es un trabajo de todos  (…) es un bien que hay que cuidar”.

Los derechos sociales de los nodocentes

 Farina consideraba que “la dignidad de los trabajadores es innegociable, esa dignidad comenzó a tejerse con los gobiernos del general Perón”. Inicialmente, la tarea nodocente se inscribió en el marco del Personal de la Administración Pública Nacional hasta que se sancionó un escalafón propio. Con estos antecedentes y gracias a la acción de Farina y de las organizaciones de base de la FATUN, se sancionó el Decreto 366/06 que, en sus palabras, “representa la dignidad del nodocente en todos sus aspectos y hay que cuidarlo mucho (…) es un convenio muy moderno, muy actualizado (...) léanlo todos los días, todo el tiempo que puedan”.

 Durante su gestión en el sindicato se edificaron sedes administrativas, se creó la obra social (OSFATUN) y se construyeron hoteles para los afiliados y sus familias. La FATUN apostó a la capacitación y en diversas universidades se abrieron diplomaturas, tecnicaturas y ámbitos de formación técnica, política y profesional para el nodocente.

La conciencia política de los nodocentes

“Los sindicatos no valen por la cantidad de afiliados, sino por la calidad de afiliados y dirigentes que tienen”. Nelso Farina

 Farina fue un activo promotor de la conciencia política de los trabajadores nodocentes y promovió su efectivo derecho a intervenir en el gobierno universitario. Su labor no fue simple en una institución elitista, que desde su origen impidió que los trabajadores estudien y que cercenó su participación en las decisiones.

 Consideró que uno de sus grandes logros en la FATUN, fue que en el año 1985 se recuperó el derecho a la participación política en el cogobierno de los nodocentes, haciendo concreto “aquel mandato histórico de nuestros antecesores”.

La universidad para el pueblo y la nación

 Farina consideró que debía construirse una institución al servicio de la comunidad nacional y de sus habitantes y mencionó que “hemos aprendido que la comunidad universitaria no es dueña de la universidad”. En su ideario, “la universidad sirve si la universidad es del pueblo, si interpreta los valores del pueblo”. Sostuvo que “Queremos una universidad libre, gratuita, cogobernada, pero fundamentalmente al servicio del pueblo, una universidad que no investiga cualquier cosa, que trae los problemas y los resuelve y se los devuelve al pueblo como solución. Esa universidad es con la que soñamos”.

 Desde su óptica, el nodocente tenía que intervenir en la gestión de las instituciones ejerciendo su tarea con conciencia y con vocación de servicio social y colectivo, manteniendo un diálogo permanente con la comunidad. Destacó que “el cogobierno se cuida con responsabilidad, con propuestas que valgan para la universidad del pueblo (…) vamos a trabajar mucho con las autoridades universitarias, con los docentes, con los alumnos, pero también con la comunidad en general”.

La organización vence al tiempo

 Juan Perón interpretó que los trabajadores conservarían sus derechos trascendiendo a los hombres si edificaban una organización y si adquirían una conciencia social y política para defenderlos. Con ambos pilares, los derechos debían luego institucionalizarse. Farina legó a las nuevas generaciones una FATUN unificada y una estructura de dirigentes con una identidad nodocente de la que siempre se sintió orgulloso. Con conciencia de clase, destacó que “el laburante es laburante y vamos a terminar nuestra vida como laburantes”. Remarcó que “las instituciones son las que perduran, son las que trascienden” y hoy los trabajadores tienen su Convenio y sus actividades y sus derechos están reconocidos en todas las universidades nacionales.

 Es momento de continuar su legado y no olvidar nunca su mandato político de que la “familia nodocente se mantenga unida, solidaria y organizada”. (…) “Nosotros debemos defender lo nuestro cueste lo que cueste (…) costó mucho no solo esfuerzo, sino la sangre de muchos compañeros, cosa que nosotros no vamos a negar ni vamos a desconocer”.

Aritz Recalde

 

 

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